Una historia de pasión y propósito
Detrás de cada comida memorable hay una historia, y la del chef Eddie está llena de pasión, raíces familiares y nuevos comienzos. Después de una exitosa carrera en el mundo corporativo de Estados Unidos, tomó la decisión de regresar a su primer amor: la cocina. Hoy crea experiencias gastronómicas privadas y personalizadas para viajeros, propietarios de casas de vacaciones y familias que visitan la hermosa costa del Pacífico de Costa Rica.
Un camino culinario que nace en la familia
El camino del chef Eddie hacia la cocina empezó temprano, siendo el mayor de cinco hermanos. Con sus papás trabajando jornadas largas, a él le tocó preparar la comida. Ahí descubrió no solo que tenía mano para cocinar, sino que le encantaba ver a los demás disfrutar lo que hacía. Esa pasión lo llevó a un programa culinario de 18 meses en UC Irvine, donde conoció una gama amplia de cocinas internacionales, entre ellas la tailandesa, la china y la italiana.
“Yo ya sabía cocinar. Pero ese programa me enseñó a refinar la técnica y a enamorarme de sabores nuevos.”
Del mercado a la mesa
Los menús del chef Eddie nacen de lo que dan los mercados locales de Costa Rica. Él cree en armar los platos alrededor de lo que está fresco y disponible, sin sustituir nunca un ingrediente clave. Aunque mantiene un menú base, siempre está dispuesto a ajustarlo para necesidades alimentarias y ocasiones especiales, creando comidas tan particulares como la gente a la que le cocina.
Ya sea que prepare todo por adelantado o cocine en vivo en la cocina del cliente, su meta es que cada experiencia se recuerde. A muchos huéspedes les gusta conversar, aprender algún truco de cocina, o incluso participar espontáneamente en la preparación.
Fusión local, elevada
Al chef Eddie le encanta reinventar los clásicos costarricenses. Uno de los mejores es su Chiprinto, una versión de desayuno del popular chifrijo que junta gallo pinto, cerdo, frijoles, pico de gallo, aguacate y natilla. Otro es su sopa de frijoles negros, que fusiona los sabores de la sopa de tortilla mexicana con la querida sopa negra tica.
Para el postre, espere lo inesperado. Uno de los favoritos es el plátano maduro frito con salsa de tamarindo sobre helado, un plato creativo que nunca falla.
Un salto de fe
Dejar atrás una carrera bien pagada no fue fácil, pero para el chef Eddie la alegría de compartir comida y cultura pesa mucho más que el riesgo.
“Esto es un reto. Pero también es un sueño. Puedo crear con libertad todos los días y compartir lo que amo con otros. Eso vale todo.”